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Templo Blanco de Chiang Rai: Wat Rongkun

  

El Templo blanco de Chiang Rai, cuyo verdadero nombre es Templo de Wat Rongkun, es un templo budista moderno de titularidad privada. Esta curiosa construcción iniciada en 1997 es obra del artista Charlemchai Kositpipat, famoso arquitecto tailandés que decidió embarcarse en este proyecto con el fin de trasmitir los valores del budismo desde una perspectiva actual y dotar a la norteña ciudad Chiang Rai de un atractivo mayor para los turistas. Junto con el Templo Azul y la Casa Negra, el Templo Blanco compone un “triángulo de color” que hace de Chiang Rai un lugar especial en lo que a arquitectura contemporánea tailandesa se refiere.

Templo Blanco de Chiang Rai

La obra de Charlemchai Kositpipat

La obra de Charlemchai Kositpipat (1955) ha sido controvertida desde hace muchos años. A finales de los años ochenta del siglo XX, sus pinturas para el templo Buddhapadipa en Londres ya escandalizaron a la ortodoxia artística de Tailandia por ofrecer una “peculiar” visión de la religión budista. Por aquel entonces, el artista, que se formó en la Universidad de Silpakorn (Bangkok) se encontraba en la ciudad del Támesis para complementar su formación y empaparse de las corrientes vanguardistas en boga. Poco después, Kositpipat se trasladó a Sri Lanka, donde quedó fascinado con las estatuas blancas y los templos habituales en el arte del país, influencia reconocible en sus obras posteriores, como es el caso que nos ocupa, el Templo Blanco. Ambos momentos de su recorrido artístico son fundamentales para comprender la mezcla perfecta entre tradición y modernidad que conforma la obra de Kositpipat.

Kositpipat es un gran admirador de Gaudí y, de igual modo que la Sagrada Familia para el arquitecto catalán, el Templo Blanco es su magna obra. Las obras de la construcción del templo aún no se han dado por finalizadas, ya que el autor prevé la construcción de un total de nueve edificios. Como la empresa es de una envergadura enorme, Kositpipat se la ha tomado como un proyecto para toda su vida, e incluso a posteriori, pensando, quizás, en la inmortalidad de su obra. El artista así lo explica cuando dice: “Solo la muerte puede frenar mi sueño, pero no mi proyecto”. Para conseguir su sueño, se ha rodeado de un selecto grupo de sesenta alumnos, los cuales trabajan bajo su atenta mirada y siguen fielmente su indicaciones. Ellos serán los encargados de continuar con la consecución de la obra, incluso tras el fallecimiento del artista.

Artista Creador del Templo Blanco de Tailandia

El fin último de Kositpipat es convertir el Templo Blanco en el símbolo de la dedicación de un artista por su país. Esta firme determinación le ha llevado a no aceptar ningún tipo de ayuda económica gubernamental y optar por la financiación privada. Por esta razón, ha incluido en el proyecto una galería de arte, donde se pueden adquirir obras suyas, y una tienda donde se venden diferentes artículos y artesanía, todo ello con la intención de costear la construcción del santuario. El resto de aportaciones provienen del cobro de la entrada al templo que actualmente es de 50 Bhats(Poco más de 1 Euro) y de las donaciones de los peregrinos.

El resplandeciente exterior del Templo Blanco

El Templo Blanco de Chiang Rai sigue los cánones de los tejados a tres alturas, típicos de la arquitectura del norte de Tailandia. Sin embargo, su impactante belleza y cierta apariencia evanescente, parecen situarlo “fuera del mundo”. Un efecto que Kositpipat ha conseguido no solo gracias al diseño arquitectónico, sino a través de todo un compendio de elementos, los cuales ha sabido manejar sabiamente. Este es el caso del lago adyacente, que ha utilizado para subrayar la imagen del templo en la distancia, tal cual si flotara en la nada. Por otra parte, los tejados, recubiertos con miles de diminutos cristales, refulgen bajo los rayos del sol, concediéndole al conjunto un aspecto onírico, celestial, como de otro mundo. Finalmente, el color blanco, predominante de suelo a techo, acrecienta la sensación de irrealidad del conjunto, haciendo destacar el edificio sobre el resto del paisaje, como si se hubiera materializado repentinamente. El templo se presenta ante nuestros ojos con un aspecto virginal e inmaculado, que nos lleva a entender por qué este color es símbolo de pureza y conocimiento espiritual en el budismo.

Wat Rongkun el templo blanco de Tailandia

Sin embargo, cuando nos dirigimos al templo a través de la pasarela de acceso, símbolo del puente que Buda cruzó para explicar su doctrina por primera vez, nos vemos sorprendidos por unas extrañas e inquietantes figuras de manos y calaveras que emergen a ambos lados y parecen implorar nuestra ayuda. La extrañas esculturas se apiñan unas junto a otras en gran confusión y desorden, con una disposición y un nivel de detalle que inevitablemente trae a la mente la obra del pintor flamenco el Bosco y su particular versión del infierno en “El Jardín de las delicias”. Nuestra mirada se posa incluso más allá, en los alrededores, donde se encuentran por doquier máscaras que reflejan dolor, que se alternan con personajes terroríficos de ficción, como el alienígena de “Predator” o Pinhead de “Hellraiser”. El nivel de inquietud sube, cuando, poco más adelante, al final del puente, dos grandes estatuas nos reciben amenazadoras, esgrimiendo sus armas para guardar la puerta de la sala principal. Todo este escenario de carácter negativo y/o agresivo nos desconcierta, porque parece contradecir la “bondad” que, a primera vista, exhala el Templo Blanco. No obstante, todo se aclara cuando tenemos en cuenta la perspectiva budista del autor. Entonces comprendemos que Kositpitpat utiliza todos estos recursos con una función didáctica. El artista nos advierte de que para alcanzar el estado del Nirvana (la ausencia del dolor en el budismo) que representan el templo y su color blanco, habremos primero de pasar por “el infierno” de las fatigas y sufrimientos de la vida. Solo así podremos aprender a liberarnos de las ataduras terrenales del ego, crecer espiritualmente y dejar de participar en el eterno ciclo de reencarnaciones.

Templo de Wat Rongkun

El interior del Templo Blanco de Chiang Rai  y sus murales

Una vez franqueado el umbral, el blanco del exterior da paso a la profusión de colores de las pinturas murales del interior, sin duda influenciadas por el trabajo de Kositpipat como pintor de carteles de estética hindú. El estilo pop del que hace gala el autor le valió todo tipo de críticas, ya que las pinturas no cabían dentro del marchamo del arte tailandés tradicional. Sin embargo, los murales, de cualidades postmodernas, son un claro ejemplo de cómo se combina lo hipermoderno con la religión tradicional. En las pinturas del interior del Templo blanco, Kositpipat mezcla todo tipo de personajes de ficción con personajes históricos, otorgandoles un carácter surrealista, lo que también le ha servido para ser conocido como el Salvador Dalí local. Los diferentes personajes encarnan distintas virtudes o actitudes ante la vida. Por un lado, Superhéroes como Spiderman o Supermán representan la angustiante necesidad de valores de la sociedad actual. Por otro lado, personajes históricos como Bush y Bin Laden simbolizan las actitudes egoístas y la falta de moral. Precisamente, el conflicto de intereses surgido entre estos dos últimos aparece representado en los murales a través de la caída de las torres gemelas, suceso que impactó profundamente al artista. Kositpipat ofrece una visión apocalíptica del acontecimiento que parece anunciar el inminente fin del mundo, por causa del choque entre los egos de Bush y Bin laden. El autor representa a ambos personajes en los ojos de Mara, la imagen budista del estado mental de ignorancia, avisándonos de que debemos “despertar” a la consciencia de un orden universal que está por encima de los intereses personales. El mensaje del artista posee un tono moralizante, ya que nos previene en contra de la guerra, la violencia, la mentira y, en general, contra todo lo que implique violar las enseñanzas impartidas por Buda. Por eso, todas las escenas de las pinturas murales se desarrollan bajo la atenta mirada de la estatua de un gran buda blanco que preside la sala, recordándonos la ley de retribución kármica, es decir, que todo aquello que hacemos nos será devuelto por multiplicado, tanto lo bueno como lo malo. La simbología de todo el conjunto se hace más evidente si contrastamos los colores de las pinturas, que representan la “película mental” de la mente acuciada por los deseos del ego, con el blanco de la estatua de buda, que representa la mente sosegada y el estado de meditación necesarios para alcanzar la iluminación.

Interior del Templo Blanco de Chiang Rai

Impresionante, extraño, recargado, excesivo, el Templo Blanco puede despertar en nosotros todo tipo de sensaciones contradictorias. No obstante, si nos dejamos invadir por la especial atmósfera que desprende, es fácil que durante nuestra visita se produzcan en nosotros momentos reveladores de carácter epifánico. En esos instantes fugaces, sentiremos con total plenitud el alcance de la dualidad entre el bien y el mal y Kositpipat habrá conseguido su principal objetivo, hacernos reflexionar sobre aspectos esenciales de la doctrina budista.

Como habréis podido comprobar, hay muchas razones para venir a Chiang Rai a visitar esta maravillosa joya del arte religioso contemporáneo tailandés. Desde Viajes a Tailandia, os aseguramos que el Templo Blanco es una de las atracciones más importantes de toda Tailandia y no debería de faltar en vuestra hoja de ruta a la hora de planificar vuestro viaje.

El Templo Blanco se encuentra ubicado a unos 12 km de la ciudad de Chiang Rai camino de  Chiang Mai, se puede visitar de 6 y media de la mañana a 6 de la tarde  y la entrada cuesta 50 Bhats(Poco más de 1 Euro).

El 6 de Mayo de 2014 un pequeño terremoto causó algunos daños. Sin embargo, Charlemchai, hizo un comunicado poco después diciendo que una inspección técnica había confirmado que no había daños estructurales en el Templo de Wat Rongkun y que, por tanto, seguiría abierto al público. Sólo algunos de los edificios del complejo quedaron cerrados para su visita en el interior pero ya han sido reabiertos una vez devueltos a su estado original .

Su visita, aunque la puedas combinar con otras cosas que ver en Chiang Rai, es suficiente razón en sí misma para ir a Chiang Rai durante tu viaje y puede formar parte de cualquier circuito por Tailandia  que haga al menos una noche en la zona.

1 Comentario en Templo Blanco de Chiang Rai: Wat Rongkun

  1. juan salazar martinez // 24 febrero, 2015 en 4:21 pm // Responder

    es una belleza

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  1. Visitar el Norte de Tailandia - Siamtrails

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