El taichí: origen, ejercicios y movimientos
 
Siamtrails

El taichí : sus ejercicios y movimientos

El taichí

En este artículo os contamos qué es el taichí, su origen, ejercicios y movimientos. Como algunos sabréis, se trata de toda una filosofía de vida que hunde sus raíces en las artes marciales y sirve para promover el despertar a la consciencia del practicante. Originaria de China, esta disciplina, que se ha extendido por todo el mundo, forma parte de la cultura de pueblos del sudeste asiático como Vietnam desde hace siglos. Os animamos a descubrir por vosotros mismos los secretos del taichí, uno de las herramientas más útiles para mejorar nuestra salud física, mental y espiritual.

¿Qué es el taichi?

El tai chí, o taichí chuang, es un arte marcial y un sofisticada herramienta para el desarrollo físico, emocional, mental y espiritual. La delicadeza de movimientos, la suavidad, el énfasis en la concentración y observación de la respiración son algunas de sus principales características, así como una mejora de la calidad de vida, tanto física como mental, del practicante. Originado en China, su práctica se ha diseminado por todo el mundo y cuenta con millones de practicantes. Su auge en occidente comenzó a mediados del siglo XX, a donde muchos maestros de taichí chinos emigraron tras la revolución comunista. El Tai Chi está considerado como el deporte más efectivo para lograr la resistencia física y cultivar la paciencia.

Origen del Tai Chi

El taichí surge en China tras darse una serie de condiciones favorables para su aparición. En primer lugar, el nacimiento del taoísmo de la mano de Lao Tzu (600 a.C), una filosofía de vida que cree en la íntima unión de ser humano y naturaleza, y que todo el universo se rige por una fuerza superior conciliadora e intangible, el tao, y dos opuestas, el ying y el yang. A este sustrato filosófico se superpondría, siglos más tarde (600 d.C.), el desarrollo del budismo chan, más conocido como zen, surgido a partir de las enseñanzas del monje Da Mo (creador del Kung Fu). Proveniente del sur de la India, Da Mo se instaló en el monasterio Shao-Lin para enseñar budismo a los monjes chinos, poniendo especial hincapié en la práctica de la meditación.

¿Quién fue el creador del taichí?

Aunque no hay documentación histórica, la tradición ha considerado al creador del taichí o tai chi chuan a Chang Sanfeng (1247–?), un monje que, tras estudiar en el monasterio de Shao-Lin durante diez años y empaparse de la sabiduría del Kung Fu, viajó por toda China, adquiriendo grandes conocimientos sobre taoísmo. En sus últimos años, Chan Sanfeng se estableció en las montañas de Wudang y a partir de la combinación de estas dos filosofías o formas de vida creó el taichí, que en sus principios fue enseñado como disciplina esotérica. No en vano, la traducción de “tai chi chuán” es “luchar de acuerdo al principio supremo”.

Tipos de taichí y escuelas

Las diferentes escuelas tradicionales de taichí y sus ejercicios y movimientos surgen de escisiones de la enseñanza original, originadas desde hace unos cuatrocientos años. Cada una de ellas recibe el nombre de la familia china en la que se originó.

Chen (1580–1660) el más antiguo y marcial.

El taichí de Chen
Chen

Yang  (1799–1872) muy elegante, suave y cómodo. Sus movimientos conservan el aire marcial.

El taichí de Yang
Yang

Wu Hao (1812–1880) movimientos pequeños y lentos, énfasis en el equilibrio, desarrollo de la energía y la sensibilidad.

El taichí de Wu Hao
Wu Hao

Wu (1834–1942) Versión moderada del estilo Yang, adecuada para principiantes.

El taichí de Wu
Wu

Sun (1861–1932) ligero, fluido y rápido. Busca la eficacia en el combate.

El taichí de Sun
Sun

Todas las familias comparten entre sí la teoría básica del taichí, ejercicios y movimientos, aunque difieren en su acercamiento a la práctica. Hoy en día, el estilo Yang es el más extendido. Actualmente, han surgido todo tipo de nuevos estilos, híbridos y ramas, aunque las cinco escuelas siguen siendo reconocidas internacionalmente como los estilos ortodoxos. El interés por el taichí ha aumentado notablemente a raíz de su reconocimiento como una actividad importante para la salud, sobre todo para la gente mayor, ya que no requiere grandes esfuerzos y conlleva muchos beneficios físico y mentales. De ahí que su práctica se haya integrado en muchos hospitales, centros comunitarios o residencias de ancianos. Este interés se une a la visión tradicional del taichí como un arte marcial, que posee también una vertiente estética (wushu), destinada a shows. Ambos campos no tienen por qué ser contradictorios, sino que muchos maestros prefieren contemplarlos como complementarios.

Los movimientos del taichí

El taichí trabaja con el sistema energético del cuerpo tal cual se entiende en la medicina tradicional china. Sus movimientos pretenden despejar la circulación de las energías de los canales, o meridianos, que recorren el cuerpo humano desde las puntas de los dedos de las manos, a través de los órganos interiores, hasta las puntas de los dedos de los pies. Los movimientos poseen un aspecto imaginativo que intenta fomentar en nosotros esa deseada conexión entre nuestro cuerpo físico y nuestra inteligencia emocional, para desarrollar la sabiduría espiritual. Los movimientos han de ser suaves, fluidos y relajados, sin usar la fuerza, como ocurre en otras artes marciales. Aunque algunas escuelas, sobre todo aquellas que guardan más relación con su aspecto marcial, incluyen movimientos a mayor velocidad, incluso repentinos. Aún así, la reacción del cuerpo debe ser espontánea y natural, de manera que se capture la fuerza del contrario para volverla en su contra. También debe primar, en aras de la eficacia, la relajación corporal, de modo que se utilicen solo los músculos necesarios para cada movimiento concreto. Es preceptivo, en todo momento, fijar la atención a la respiración, para que esta fluya libremente con el movimiento. En último lugar, el practicante debe poner toda su atención y concentración en el movimiento. Eso hará que con el paso del tiempo, acabe por surgir en él la plena consciencia de su cuerpo y de su mente, comenzando a sentir que forma un todo con la naturaleza y el universo.

Los ejercicios del taichí

Los ejercicios del taichí utilizan técnicas procedentes del “chi kung” de la medicina tradicional china. Por medio de ellas, el taichí intenta liberar el “chi”, la energía vital atascada en los músculos y articulaciones, para que fluya libremente, así como aumentar su nivel, para percibirlo y utilizarlo a voluntad. Esta idea es difícil de entender en occidente, donde el “chi” se asimila a una especie de “materia sutil” y se utiliza como un concepto útil para aprehender los conceptos fundamentales del taichí.

Las formas

Lo esencial de un ejercicio de taichí está representado por una o varias “formas”, que constan de secuencias de movimientos predeterminadas (“cuadros”, “pasos” o “figuras”), realizadas de manera fluida. Aunque existen variaciones propias de cada escuela, todas ellas practican ejercicios básicos de postura, respiración y  meditación, con el fin de relajar el cuerpo entero y evitar sobrecargas inconvenientes para las articulaciones. Un ejercicio de taichí  puede llegar a tener hasta 128 movimientos sucesivos, que se deben elegir entre 64 movimientos yin y 64 yang (suaves y fuertes, respectivamente). Muchas formas del taichí se denominan según la cantidad de posturas o movimientos que contienen, como la “Forma de veinticuatro movimientos” (“Forma Pekín”) o la “Forma de treinta y siete movimientos” (“Forma abreviada según Zheng Manqing”). Las formas más extensas suelen contener más de cien técnicas, por ejemplo la “Forma larga del estilo Yang”, según Yang Chengfu, con ciento ocho posiciones). Por eso, una sola forma puede llevar desde pocos minutos hasta una hora y media, dependiendo de la cantidad de movimientos y la velocidad de ejecución. Las formas básicas son prácticas individuales que representan, con frecuencia, la lucha contra un adversario imaginario. Aunque muchas formas admiten su práctica grupal y sincrónica. En las clases, tanto el maestro como los alumnos realizan la forma simultáneamente. A pesar de que las formas del Tai chi chuan, por lo general, se realizan de manera lenta y calmada, existen grandes diferencias en dependencia del estilo, la forma en concreto y la experiencia del practicante. Actualmente, el taichí se conoce más por la práctica individual, aunque, por su origen marcial, existen también ejercicios para hacer entre dos personas, escenificando el combate cuerpo a cuerpo. También existen ejercicios para realizar con armas, accesibles solo a los muy iniciados, e incluso ejercicios, raramente usados, para el entrenamiento en combate.

Los nombres de los ejercicios

Un aspecto muy significativo de los ejercicios se encuentra en sus nombres, que muestran una cualidad poética heredada del taoísmo y evocan determinadas cualidades de la naturaleza o de animales: “Mover las manos como las nubes”, “Aguja en el fondo del mar”, “La serpiente que repta y el gallo dorado se sostiene sobre una pata”, «La grulla blanca extiende sus alas» o «separar la melena del caballo salvaje». En otros casos, los nombres remarcan la aplicación marcial del movimiento o el carácter del movimiento, como «patada de talón derecho». Dado que los ideogramas chinos tienen significados adicionales, los nombres de los ejercicios poseen para los iniciados, con frecuencia, un significado más profundo que lo expresado por su simple traducción.

Taichí en Vietnam

La gran influencia que ha tenido la cultura china en Vietnam ha logrado que el taichí, sus ejercicios y movimientos sean especialmente populares, sobre todo en la zona norte del país. En el incomparable marco paisajístico del lago Hoam Kiem, se reúnen muchos de los habitantes de la ciudad para comenzar el día meditando, haciendo yoga o practicando los movimientos del taichí. La práctica está abierta a todo tipo de personas y, como visitante, supone toda una experiencia contemplar a los entusiastas practicantes que se reunen aquí todas las mañanas o unirse a ellos, que siempre nos recibirán con una amable sonrisa. La llamada a la práctica se comunica a través de megafonía entre las 5:00 y las 7:30 a.m, aunque también se puede acudir por las tardes entre las 17.30 y las 19:30. Estas horas están determinadas por la pureza del aire y la ausencia de calor, dos cosas fundamentales para la práctica. Lo impactante de esta experiencia es comprobar cómo el lago es en sí un remanso de paz entre el incesante sonido del tráfico y de la actividad comercial que caracteriza a esta zona de la ciudad.

Taichí en Vietnam
Taichí en Vietnam

Una cuestión cultural

El bienestar del cuerpo y la mente es un tema importante en la cultura vietnamita desde antiguo, cuidar de uno mismo es un prioridad en la que el ejercicio resulta vital, de ahí que los habitantes de Hanoi acudan por la mañana temprano o por la tarde a practicar su rutina diaria en parques o lagos, acompañados de música relajante o estimulante, dependiendo del tipo de ejercicio que realicen. Es bastante común que acudan juntos diferentes miembros de la familia lo que indudablemente ayuda a reforzar los vínculos familiares. Aunque la práctica del taichí, en cierto momento, casi quedó reservada para los ancianos, en los últimos años ha experimentado un gran auge y es, actualmente, el arte marcial más popular en Vietnam. Esto es así, porque su práctica no requiere aparatos específico ni un lugar especial, se puede practicar en cualquier momento y genera muchos beneficios para la salud. La práctica del taichí forma parte de las actividades en muchos sitios turísticos como es el caso de Mui Ne o cruceros en la bahía de Ha Long. Además y por todo el país hay escuelas de taichí, donde se pueden aprender todos los “secretos” de este arte marcial.

El taichí vietnamita

El taichí en Vietnam ha derivado incluso en un estilo propio del país que mezcla influencias del yoga indio y el taichí de origen chino. En comparación con el taichí chino, el vietnamita es mucho más lento y accesible. Por lo tanto es más fácil y no exige entrenadores. Sus movimientos son únicos y forman parte de la tradición original de Vietnam. Para un hermoso descubrimiento de la cultura tradicional vietnamita y una comprensión más detallada de los beneficios para la salud, se recomienda tomar una clase de taichí dirigida por un maestro profesional. Duran aproximadamente una hora y son toda una experiencia.

Confiamos en que hayáis disfrutado descubriendo algunos de los aspectos del taichí, sus ejercicios y movimientos. Como habréis visto, esta disciplina secular de origen marcial nos ayuda a equilibrar todos los aspectos de nuestra vida, tanto en lo que se refiere al aspecto físico, como al mental y al espiritual. Con una larga tradición enraizada en el taoísmo y la meditación budista de China, existen diversas escuelas de taichí que abordan los ejercicios y movimientos de formas diferentes. Hoy en día, el taichí ha conquistado el mundo, pero si visitáis países del sudeste asiático como Vietnam, influenciados por la cultura China, os daréis cuenta de cómo se ha integrado esta disciplina en particular en la idiosincrasia del país.

Esperamos que os haya gustado este artículo y lo hayáis encontrado de utilidad. Si queréis podéis dejar vuestros comentarios y contarnos vuestras experiencias acerca del taichí. Y si podéis, no dejéis de compartirlo en las redes sociales, así ayudaremos a que otras personas conozcan algo más sobre esta antiquísima disciplina.

Consulta nuestros viajes a Tailandia y viajes a Vietnam

Deja un comentario.

Tu dirección de correo no será publicada.


*


Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.